Oscurantismo es la práctica
deliberada de evitar que determinados hechos y conocimientos sean difundidos a
la población. Histórica e intelectualmente tiene dos sentidos comunes :
1) restricción u oposición a la difusión del conocimiento al público y,
2) oscuridad deliberada; un estilo abstruso (como a veces se da en la literatura y el arte) caracterizado por una deliberada vaguedad.
1) restricción u oposición a la difusión del conocimiento al público y,
2) oscuridad deliberada; un estilo abstruso (como a veces se da en la literatura y el arte) caracterizado por una deliberada vaguedad.
anti-oscurantista: Johann
Reuchlin (1455-1522).
El término oscurantismo proviene
del título de la sátira del siglo XVI Epistolæ Obscurorum Virorum (Cartas
de los hombres oscuros), basada en la disputa intelectual entre
el humanista alemán Johann
Reuchlin y los frailes dominicos,
como el judío converso Johannes Pfefferkorn,
acerca de si se deberían quemar o no todos los libros judíos por no ser
cristianos. En 1509, el fraile Pfefferkorn había obtenido el permiso de Maximiliano I (1486-1519), emperador
del Sacro Imperio Romano, para incinerar todos los ejemplares del Talmud (la
ley y la ética judías) de que se tuviese conocimiento en el Sacro Imperio Romano;
las Cartas de los hombres oscuros satirizaban a los frailes
dominicanos por sus argumentos en favor de la quema de
obras no cristianas.
En el siglo XVIII, filósofos de
la Ilustración utilizaron el término
oscurantismo para referirse a los enemigos conservadores, especialmente los
religiosos, del progreso de la Ilustración y su concepto de difusión liberal
del conocimiento. Por otra parte, en el siglo XIX, para distinguir las
variedades de oscurantismo que se encontraban en la metafísica y
la teología del
«más sutil» oscurantismo de la filosofía crítica de Immanuel Kant y
del escepticismo filosófico moderno, Friedrich Nietzsche dijo: «El elemento
esencial en el negro arte del oscurantismo no es que quiera oscurecer la
comprensión individual, sino que quiere ennegrecer nuestra imagen del mundo, y
oscurecer nuestra idea de la existencia».
La palabra oscurantismo es
la extrema oposición a la expansión, divulgación y transmisión del
progreso y del conocimiento de las clases populares, a que una cultura se manifieste
o emerja entre las clases sociales. También se le atribuye al acto de defender
ideales, posturas o conductas irrazonables, absurdas o retrógradas; el
oscurantismo es una ideología o doctrina que obtiene su máximo auge en la
Edad Media, que fue el periodo entre el fin de la Era Antigua en el siglo V
hasta el Renacimiento en el siglo XIV. El oscurantismo es lo contrario al libre
pensamiento y sus opositores lo asocian normalmente con los preceptos
religiosos.
durante la época medieval se
conoce como una época de oscurantismo, y como un periodo sombrío, infructuoso,
e improductivo en la historia de las ideas, ya que según varios historiadores,
la iglesia se propuso abolir y suprimir todo tipo de pensamiento e ideología
que no le proporcionaba beneficio alguno, y la población europea al verse
privado de cuestionar los dogmas religiosos, adopto esas “verdades
reveladas” las cuales no admitían critica, ya que al no reconocerlas serian
obligados a recapacitar o serian perseguidos hasta la muerte. Los clérigos
monopolizaban el saber y
el trabajo no debía tener fines de lucro sino la mera supervivencia. Durante
todo este periodo hubo una gran disminución demográfica debido a todo el
oscurantismo eclesiástico, también esta etapa fue de poco avance y con pocos
descubrimientos, para lo que corresponde a un periodo de 1000 años en los
cuales se podrían haber desarrollado muchos más conocimientos si la filosofía
no hubiese sido esclava de la fe. En conclusión fue una etapa de hambre,
miedo y represión.
Restringir el conocimiento
Cuando se restringe el
conocimiento a «unos pocos» pertenecientes a una élite dominante , el
oscurantismo es fundamentalmente antidemocrático,
ya que considera a la gente intelectualmente incapaz de conocer los hechos y la
verdad sobre el gobierno de su ciudad-estado.
En la Francia monárquica del siglo XVII, el marqués de Condorcet, como científico político, documentó el oscurantismo
de la aristocracia sobre los problemas sociales
que provocaron la Revolución Francesa (1789 a 1799), que los
derrocó a ellos y su rey, Luis XVI de Francia.
En el siglo XIX el matemático William Kingdon Clifford, uno de los
primeros defensores del darwinismo, dedicó algunos escritos a extirpar el oscurantismo
en Inglaterra, después de escuchar a clérigos —que en privado estaban de
acuerdo con él acerca de la evolución— denunciarla públicamente como no cristiana.
Además, en el ámbito de la religión organizada, el oscurantismo por lo general
se asocia con el fundamentalismo religioso, pero de una
variedad distinta al pensamiento independiente de la lealtad teológica. La
distinción es que el fundamentalismo presupone la creencia religiosa sincera,
mientras que el oscurantismo se basa en la manipulación por parte las minorías
de la fe popular como praxis política, (cf. Censura).
Los oscurantistas puede ser en su
ámbito privado religiosos, ateos o agnósticos,
pero por el servicio a su causa creen que la religión es necesaria porque
contribuye al control social de la población . A tal efecto, el oscurantista
limita la publicación y difusión del conocimiento, de pruebas que ataquen las
creencias establecidas del statu quo con las que se rigen la nación
–la variedad local de la necesaria mentira
piadosa– presentada en el discurso político por el filósofo de
la Grecia Clásica Platón en
el 380 aC.
Oscuridad deliberada
En el segundo sentido de esto, el
oscurantismo se refiere a hacer el conocimiento abstruso y difícil de entender.
Durante los siglos XIX y XX el oscurantismo se convirtió en un término polémico
usado para acusar a un autor de escribir deliberadamente de forma oscura para
ocultar su vacuidad intelectual. A los filósofos que no son
ni empiristas ni positivistas a
menudo se les acusa de oscurantismo en la descripción de los conceptos
abstractos de sus disciplinas. Por razones filosóficas, estos autores pueden
modificar o rechazar, la verificabilidad, falsabilidad, lógica o
no-contradictoria. Desde dicha perspectiva, la escritura oscura (ofuscada,
imprecisa, abstrusa) no es necesariamente señal de que el escritor tiene escasa
comprensión del tema, ya que la escritura ininteligible a veces es útil y
considerada filosóficamente.
Kant
Kant empleó
términos técnicos que no se entendían comúnmente. Schopenhauer sostenía que los filósofos
post-kantianos, como Fichte, Schelling y Hegel imitaban deliberadamente esa
manera de Kant en la escritura. «Debido a su estilo que era oscuro, Kant fue
entendido correctamente por muy pocos. Y es como si todos los escritores
filosóficos que han tenido cierto éxito desde Kant se hubiesen dedicado a
escribir aún más ininteligiblemente que Kant. ¡Esto estaba destinado a tener
éxito!»
Sokal
El
desplazamiento de una idea de que los hechos y las pruebas importan, por la
idea de que todo se reduce a intereses subjetivos y
perspectivas es - después de las campañas políticas estadounidenses - la
manifestación más prominente y perniciosa de anti-intelectualismo en nuestro
tiempo.
Larry Laudan, Science
and relativism (1990)
El escándalo Sokal (1996) fue un bulo editorial que
el físico de la New York University Alan Sokal hizo
a los editores y los lectores de Social Text, una revista académica
de estudios culturales posmodernos que
por entonces no tenía revisión por pares. En 1996, como experimento
para probar la integridad editorial (comprobación
de hechos, revisión por pares), el profesor Sokal presentó un artículo pseudocientífico —proponiendo
que la realidad física es una construcción
social— para ver si Social Text «publicaría un artículo
generosamente salpicado con disparates, si: (a) sonaba bien, y (b) halagaba los
prejuicios ideológicos de los editores».89
Como intelectual público, el profesor Sokal dijo que
su engaño era una acción de protesta contra la tendencia contemporánea hacia el
oscurantismo, o sea, la escritura abstrusa, esotérica e imprecisa de las ciencias
sociales:
En pocas palabras, mi
preocupación por la propagación del pensamiento subjetivista es
tanto intelectual como político.
Intelectualmente, el problema con tales doctrinas es
que son falsas (o al menos carentes de sentido). Hay un mundo real; sus
propiedades son algo más que construcciones sociales; hechos y pruebas deben
tenerse en cuenta. ¿Qué persona en su sano juicio sostiene lo contrario? Y sin
embargo, mucha de la teoría académica contemporánea consiste precisamente en
intentar emborronar estas verdades evidentes; lo más absurdo de todo es que se
esconde a través de un lenguaje oscuro y pretencioso.


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