jueves, 3 de octubre de 2019

LA LANZA DEL DESTINO


De acuerdo con la leyenda, la lanza sagrada (también conocida como lanza del destino, lanza de Longuino o Lanza de Cristo) es el nombre que se dio a la lanza con la que un soldado romano de nombre Longuino, según un texto bíblico apócrifo, atravesó el cuerpo de Jesús cuando estaba en la cruz.

REFERENCIAS BIBLICAS

La lanza se menciona solo en el Evangelio de Juan y no aparece en ninguno de los otros evangelios canónicos. En el mismo se indica que los romanos planearon romper las piernas de Jesús, una práctica conocida como «crurifragium», que era un método doloroso de acelerar la muerte durante la crucifixión de los condenados a este tipo de castigo. Momentos antes de que los soldados romanos así lo hicieran, vieron que él ya había muerto y por eso pensaron que no había ninguna razón para romperle las piernas. Para cerciorarse de que estaba muerto, un soldado le clava su lanza en un costado
El soldado le atravesó el costado con la lanza y al instante salió sangre y agua. Dicho fenómeno de la sangre y el agua era considerado como un milagro de acuerdo a Orígenes (aunque el agua se puede explicar biológicamente por la perforación del seno pericardial) sin embargo, para los católicos tiene un significado más profundo: Representa la Iglesia (específicamente los sacramentos del bautismo y la eucaristía) que fluyen del costado de Cristo, así como Eva surgió del costado de Adán

MITO O REALIDAD

El mito es que lanza es una reliquia sagrada y posee un poder que en realidad no está del todo claro, sin embargo, la leyenda cuenta que dicho poder puede ser usado por su portador. Sea éste bueno o malo, para hacer, según sea el caso, Bien o Mal!
Uno de los personajes de la historia que se sintió atraído por ésta reliquia fue Hitler, que tras buscarla incansablemente logró su cometido. Aunque no se pueda afirmar que la lanza ayudo a Hitler a conseguir su objetivo, es indudable que la tenia y que sabia mucho acerca de la historia de la misma.
Según dicen, los anteriores dueños de la lanza como Carlomagno o Barbarroja tuvieron un fin similar al separarse de ella, parece como una maldición, cuando el dueño se separa de la lanza, este muere.
No se si Hitler sabia esto, pero cuando las tropas estadounidenses lo estaban derrotando, guardo la lanza y otros objetos en una bóveda construida especialmente para ese fin, y por los misterios del destino cuando las tropas estadounidenses llegaron a ese lugar y derrotaron a las tropas de Hitler, un proyectil abrió un hueco de la bóveda y los soldados se dieron cuenta de la lanza, reclamándola para Estados Unidos.
Es el efecto que tiene la Santa Lanza una extraña coincidencia o pura Verdad?. Ese mismo día de abril de 1945, Hitler se suicidó a cientos de kilómetros de distancia de donde ocurrían los hechos.

LONGUINO
El soldado que atraviesa el costado de Cristo con la lanza de longinos no es mencionado en los escritos del mar muerto pero en las referencias más antiguas que se tienen de la leyenda, el evangelio apócrifo de Nicodemo, de fecha desconocida, alrededor del siglo IV, también llamado Hechos de Pilatos, el soldado es identificado como un centurión llamado «Longinos» («Longinus» en latín) en el que además se menciona a los ladrones crucificados junto a Jesús: Gestas y Dimas.
Una forma del nombre Longinos también aparece en una miniatura en los Evangelios ilustrados por Rábula en 586 d. C. (actualmente en la Biblioteca Laurenciana, en Florencia). En la ilustración, el nombre Longinos está escrito en griego sobre la cabeza del soldado que perfora el costado de Cristo. Ésta es una de las primeras referencias del nombre, si es que no es una inscripción hecha posteriormente.
La tradición cristiana, refiriéndose a la novela La lanza de Louis de Whol (1955), le identifica como Cayo Casio Longinos ("Gaius Cassius Longinus", en latín), con lo que quien atravesara a Jesús con una lanza se llamaría igual que uno de los principales asesinos de Julio César, y con esto no se hace más que debilitar la teoría de que el soldado que atravesase a Jesús se llamara así.
LA LANZA SAGRADA
En la fe cristiana, la lanza sagrada es la lanza usada en la crucifixión, que fue identificada más adelante como una reliquia. Muchas reliquias han sido identificadas como la lanza sagrada o partes de ella.

LA LANZA DEL VATICANO

Ilustración de Ademaro de Monteil en la que se narra cómo se porta la lanza sagrada.

Lanza Sagrada del Vaticano. La lanza era desconocida hasta que San Antonino de Piacenza (570 d.C.), describiendo los lugares santos de Jerusalén, nos dice que él había visto en la Basílica del monte de Sion «la corona de espinas con la cual coronaron a nuestro Señor y la lanza con la cual le perforaron en el costado».
Una mención de la lanza también se hace en el Breviario de la Iglesia del Santo Sepulcro. La presencia en Jerusalén de esta importante reliquia es atestiguada por Casiodoro (485–585), así como en Los viajes de Gregorio (538–594), quien nunca estuvo en Jerusalén. 
En 615, Jerusalén y sus reliquias fueron capturadas por las fuerzas persas del rey Cosroes II. Según el Chronicon Paschale, la punta de la lanza, que se había quebrado, fue dada en el mismo año a Nicetas, que la llevó a Constantinopla y la depositó en la iglesia de Santa Sofía. Esta punta de lanza, que fue fijada en un ycona o ícono, en 1244 fue vendida por Balduino II de Constantinopla a Luis IX de Francia y guardada con la corona de espinas en la Sainte Chapelle de París. Durante la revolución francesa, estas reliquias fueron llevadas a la Bibliothèque Nationale y posteriormente desaparecieron (la actual «corona de espinas» es una guirnalda).
En cuanto a la porción más grande de la lanza, Arculpus la vio en la iglesia del Santo Sepulcro alrededor de 670 en Jerusalén; sin embargo, no hay otra mención de ella tras el saqueo de 615. Algunos dicen que la porción más grande de la reliquia se llevó a Constantinopla en algún momento durante el siglo VIII, posiblemente al mismo tiempo que la corona de espinas. En algún momento, su presencia en Constantinopla parece ser claramente atestiguada por varios peregrinos, particularmente de origen ruso. Y aunque posteriormente fue depositada en varias iglesias, parece ser posible rastrearla a diferencia de la reliquia de la punta. Sir Juan Mandeville declaró en 1357 que había visto la cuchilla de la lanza Sagrada en París y también en Constantinopla, y que la reliquia de esta última ciudad era mucho más grande que la de París. 
Cualquiera que haya sido la reliquia de Constantinopla, cayó en las manos de los turcos, y en 1492, bajo circunstancias minuciosamente descritas en la Historia de los Papas (escrita por Pastor), el sultán Bayaceto envió la reliquia a Inocente VIII para forzar al Papa a que continuase guardando preso a su hermano Zizim (Cem). En este punto hubo en Roma grandes dudas de su autenticidad, según lo Johann Burchard, por la presencia de otras lanzas rivales en París (la punta que había sido separada), Núremberg (la lanza de Viena) y Armenia (la lanza de Echmiadzin). ] A mediados de 1700, el Papa Benedicto XIV dijo que había obtenido un dibujo exacto de la punta de la lanza de París y que, comparándola con la reliquia en la basílica de San Pedro, estaba satisfecho de que las dos formaran una sola cuchilla. 




LA LANZA DE ECHMIADZIN

La lanza que se encuentra en EchmiadzinArmenia, fue descubierta durante la Primera Cruzada. En 1098, el Cruzado Pedro Bartolomé dijo tener una visión en la que San Andrés le decía que la Lanza Sagrada estaba enterrada bajo la catedral de San Pedro en Antioquía. Tras mucho excavar en la catedral, la lanza fue descubierta. Esto se consideró un milagro por parte de los cruzados, quienes fueron capaces de derrotar al ejército musulmán que repelía el asedio a la ciudad, y capturaron decisivamente Antioquía.
Tiempo después de expulsar al ejército musulmán, hubo sospechas de que la lanza de Pedro no era la lanza de Cristo. Para desmentir esto, Pedro caminó en fuego portando la lanza; al entrar en el fuego Pedro murió.

LA LANZA DE VIENA (LANZA HOFBURG)
Los emperadores del Sacro Imperio Romano tenían su propia Lanza, atestiguada desde el tiempo de Otón I (912–973). En el año 1000 Otón III le dio a Boleslao I el Bravo una réplica de la Lanza en el Congreso de Gniezno.
En 1084, Enrique IV le agregó una banda de plata con la inscripción «Clavus Domini» («El clavo del Señor»). Esto se basaba en la creencia de que esta era la lanza de Constantino el Grande que encerraba como reliquia un clavo usado para la crucifixión. En 1273 se utilizó por primera vez en la ceremonia de coronación.
Alrededor de 1350, Carlos IV mandó ponerle una banda de oro sobre la de plata con una inscripción que dice «Lancea et Clavus Domini» («La lanza y el clavo del Señor»). En 1424, el emperador Segismundo del Sacro Imperio Romano Germánico tenía una colección de reliquias, incluida La Lanza, que trajo de su capital en Praga a su natal Núremberg y decretó que ahí se guardara por siempre. A esta colección se le conoce como Reichskleinodien o Regalía Imperial.
Cuando el ejército revolucionario francés se aproximaba a Núremberg en la primavera de 1796, los concejales municipales decidieron trasladar el Reichskleinodien a Viena, Austria, para ponerlo a resguardo. La colección fue confiada al entonces barón von Hügel, quien prometió devolver todos los objetos en cuanto la paz fuere restaurada y la seguridad de la colección estuviera asegurada. Sin embargo, el Sacro Imperio fue disuelto en 1806 y von Hügel aprovechó la confusión sobre quién era el legítimo dueño y vendió la colección entera, incluyendo la lanza, a los Habsburgo. Cuando los concejales descubrieron la venta, solicitaron que les fuera devuelto el Reichskleinodien pero fueron rechazados. Como parte de la Regalía Imperial, la lanza fue conservada en el Schatzkammer (Tesorería Imperial) en Viena y se le conoció como "la lanza de San Mauricio".
Durante la Anschluss, cuando Austria se anexó a Alemania en 1938, Adolf Hitler tomó la lanza. Ferviente admirador de Enrique I el Pajarero, el Führer hizo una copia y guardó la original en la Catedral de Santa Catalina de Núremberg, la misma en la que había permanecido durante el I Reich, llegando a utilizar la reliquia en varios mítines entre 1938 y 1939. En 1940 se trasladó a una cámara acorazada para protegerla de la guerra, y más tarde se le construyó una cámara especial a 150 metros bajo tierra.1​ El 20 de abril de 1945, el general Alexander Patch, del Séptimo ejército estadounidense, encontró la lanza y la llevó a Estados Unidos.1​ El 7 de enero de 1946, el general George S. Patton la devolvió a Austria, donde fue alojada temporalmente en el Kunsthistorisches Museum y finalmente devuelta al Schatzkammer.
En 2003 el metalúrgico inglés y escritor de Ingeniería Técnica, el Dr. Robert Feather, obtuvo permisos extraordinarios no solo para examinar la lanza en un ambiente de laboratorio, sino también para quitar cuidadosamente las bandas de oro y plata que la mantienen unida. En la opinión del Dr. Feather y de otros expertos, la creación aproximada de la cuchilla de la Lanza es del siglo VII, un poco anterior a lo que el Schatzkammer estimaba.
Se encuentra expuesta en el Schatzkammer (Tesoro Imperial), que es una de las colecciones del Palacio Imperial de Hofburg, considerada como parte del Museo de Historia del Arte de Viena (Kunsthistorisches Museum).
PERO ¿DÓNDE SE ENCUENTRA LA LANZA?
Hay varios lugares donde se cree que está la lanza de Longinos. A finales del siglo VI fue venerada en Jerusalén una Lanza que supuestamente perforó el cuerpo de Nuestro Salvador, y la presencia de esta importante reliquia está atestiguada ya desde un siglo antes por Casiodoro y posteriormente por Gregorio de Tours.
En el año 615, Jerusalén fue tomada por un teniente del rey persa Chosroes. Las sagradas reliquias de la Pasión cayeron en manos de los paganos, y la punta de la Lanza, que estaba partida, fue donada el mismo año a Nicetas, quien la llevó a Constantinopla y la depositó en la iglesia de Santa Sofía.
La reliquia de Constantinopla cayó en manos de los turcos y en 1492, bajo circunstancias minuciosamente descritas en “Historia de los Papas”, de Pastor, el Sultán Bajazet la envió a Inocencio VIII para ganarse sus favores en el asunto de su hermano Zizim, prisionero del papa.
Desde entonces, esta reliquia nunca abandonó Roma, donde se conserva bajo la cúpula de San Pedro. Benedicto XIV declaró que París tenía la parte inferior de la reliquia de la lanza (ya que estaba dividida en dos) y que estaba en posesión  del rey francés Luis IX, que la mantuvo en la Sainte-Chapelle y qye fue destruida durante la Revolución Francesa.
Luego está el supuesto descubrimiento de la Santa Lanza en Antioquía gracias a la revelación de San Andrés en 1098, durante la Primera Cruzada. Según hagiógrafos jesuitas y muchas otras autoridades, se creyó, como dijimos antes, que la Lanza encontrada en Constantinopla cayó en manos de los turcos, y fue posteriormente enviada por Bajazet al Papa Inocencio: pero según algunas investigaciones, parece probarse que se trata de la misma reliquia preservada hoy celosamente en Etschmiadzin, en Armenia.
Otra Lanza que pretende ser la que produjo la herida en el costado de Cristo se guarda entre las insignias imperiales en Viena, y es conocida como la Lanza de San Mauricio. Esta arma fue utilizada desde 1273 en la ceremonia de coronación del Emperador de Occidente, y desde hace tiempo forma parte del emblema de la investidura. En 1424 fue a parar a Núremberg y probablemente se trate de la Lanza conocida como la del Emperador Constantino, quien engarzó un clavo o una porción de un clavo de la Crucifixión.
Otra última lanza supuestamente perteneciente a la Pasión de Cristo se conserva en Cracovia, pero, aunque se alega que ha permanecido allí durante ocho siglos, es del todo imposible reconstruir su historia.
La leyenda de la lanza del destino y Hitler
La Ahnenerbe (Sociedad para la Investigación y Enseñanza sobre la Herencia Ancestral Alemana) tenía entre sus objetivos la Lanza del Destino, con la que el centurión romano Cayo Casio Longinos hirió en el costado a Cristo.
Los nazis creían que la lanza que se encontraba en el Museo Hofburg en Viena era la auténtica.
Hitler anhelaba la posesión de la Lanza del Destino, a la que se le atribuían grandes poderes. Se cree que el líder que la posee se beneficia de los poderes que emana, sosteniendo el destino del mundo en sus manos para bien o para mal. Se suponía que otorgaba la victoria por siempre a su poseedor, y la derrota y muerte a quien la perdiera.
Uno de los primeros actos oficiales de Hitler fue el ir hasta Viena en procesión, llegó al museo, y tomó posesión física de la Lanza del Destino. Hitler creyó que él poseía el poder para sobreponerse a todas las posibilidades y conquistar el mundo, ya que, como cuenta el evangelio de San Juan, el soldado romano que hirió el cuerpo de Cristo cumplió, sin saberlo, las profecías del Antiguo Testamento (los huesos de Cristo no serían rotos). Si no hubiese hecho lo que hizo, el destino de la humanidad habría sido diferente. Según San Mateo y San Marcos, la verdadera naturaleza de Cristo fue revelada en ese momento al soldado Cayo Casio Longinos.
El 30 de abril de 1945 la compañía estadounidense al mando del teniente William Horn, fue enviada en busca del tesoro de los Habsburgo. Por casualidad, un proyectil había facilitado su tarea, dejando a la vista la entrada de la bóveda, y encontró sobre un lecho de descolorido terciopelo rojo la fabulosa lanza de Longinos.
El teniente Horn extendió la mano y tomó posesión de la lanza en nombre del gobierno de los Estados Unidos. Y a unos cientos de kilómetros de distancia, en un bunker de Berlín, Adolf Hitler esa misma tarde se quitaba la vida.
El 7 de enero de 1946 el general Patton la devolvió a Austria, donde se encuentra actualmente expuesta en el Schatzkammer (Tesoro Imperial), una de las colecciones del Palacio Imperial de Hofburg


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